Lunes, 04 Julio 2016 00:00

Aumentar la disponibilidad eléctrica es indispensable para evitar crisis más profunda en 2017

 
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La suspensión del racionamiento será un  “eufemismo” porque no se reactivó el parque termoeléctrico. La suspensión del racionamiento será un “eufemismo” porque no se reactivó el parque termoeléctrico. William Urdaneta/ Archivo
 

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El Gobierno anunció el fin de la implementación del Plan de Administración de Carga (PAC) a partir de este lunes 4 de julio, 70 días después de su implementación oficial en el país.

Los días de racionamiento eléctrico, que según el Gobierno se debió al fenómeno climatológico de El Niño, significaron una contracción más profunda del aparato productivo.

Los centros comerciales funcionaron en horarios limitados y a empresas como la antigua Siderúrgica del Turbio (Sidetur) y la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) se les impidió arrancar supuestamente por razones energéticas.

“Ya estamos en condiciones de tener un servicio eléctrico que funcione de manera natural. Eso sí, cuidándonos del saboteo eléctrico”, afirmó el presidente Nicolás Maduro en un acto oficial en la céntrica Plaza Bolívar el viernes. “Pasamos la sequía más grande en dos años. Nunca nos va a faltar la bendición de Dios y el apoyo del pueblo. Nunca se había hecho un plan de racionamiento eléctrico como se hizo y el pueblo ha colaborado estoicamente”, aseguró.

La crisis, sin embargo, no ha terminado. Al contrario, aclara el consultor internacional en materia eléctrica, José Aguilar: “El perfil de racionamiento se mantiene de no querer poner a generar o producir más energía con Guri y el bajo Caroní, ya que no hay suficiente energía térmica”.

Para Aguilar la crisis sigue muy “viva”, pues el consumo energético de Venezuela es hoy similar al de hace nueve años (2007) por el cierre de múltiples empresas, la escasez de materia prima y la ola de estatizaciones que terminó en fábricas paradas.

El fin del PAC se da, asegura, porque desde mediados de junio hasta el 20 de agosto, la demanda eléctrica será baja pero estable lo que permite políticamente anunciar que no habrá más racionamientos.

Pero en concreto “los racionamientos seguirían, pero obviamente serían no avisados y endosados a sabotaje, mantenimientos o fallas”, sostiene Aguilar, tal como ya advirtió el Presidente de la República al señalar que hay que seguir “cuidándose” del sabotaje.

Vienen cortes no programados

En esta tesis coincide el ingeniero electricista y exdirector de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis), Miguel Lara, y el gerente de electromecánica en la década de los 80 y quien participó en la construcción de las dos etapas de Guri, César Cardozo.

“Dirán que vencieron la crisis como lo dijeron en el pasado (Hugo) Chávez y Alí Rodríguez, lo cual nunca fue cierto y tampoco lo será en esta oportunidad”, sostiene Lara.

La situación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), advierte, es “precaria” a pesar de la caída en la demanda. “Como ha venido sucediendo una vez terminen las vacaciones escolares, se vuelven a intensificar los racionamientos a la provincia”.

Cardozo predice que los cortes “no programados” por déficit de potencia eléctrica continuarán, tal como ocurrían antes de abril y se les atribuía a sabotaje o a fallas. Esto sucede, destaca, “por la gran cantidad de plantas termoeléctricas fuera de servicio”.

Reactivación económica

Para Aguilar, Cardozo y Lara es muy difícil que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) soporte una reactivación de la actividad económica en el país, por varias razones.

El primero de ellos porque Guayana, por ejemplo, tiene un consumo de 32 GWh. Para comenzar una reactivación se necesita 66 GWh día, que sólo es posible -insiste Aguilar- con la energía que puedan aportar las centrales hidroeléctricas Guri, Caruachi y Macagua. Actualmente Guayana consume hoy lo que consumía en 1980.

Segundo porque, de no reactivarse a plenitud Guayana (con el apalancamiento de las empresas básicas), la energía restante (34 GWh día) podría enviarse por la Red de Transmisión fuera de Guayana hacia el oriente, centro y occidente “pero no sería suficiente y un peligro para el Guri, si el parque térmico no estuviera en capacidad de cubrir 205 GWh día en caso de ser requerido”.

Actualmente Venezuela consume 320 GWH día, unos 16 mil MW de demanda. Para retornar a la estabilidad económica, se necesita producir unos 370 GWH día y para un crecimiento económico sostenido se debe avanzar hacia los 410 GWh día, 28 por ciento más de lo que se produce hoy día.

“La hidroelectricidad sólo podría suministrar con una hidrología promedio no más de 210 a 230 GWh día, el resto tiene que ser térmico. Si la hidrología es menor al promedio histórico, entonces Guri y bajo Caroní deben replegarse y se necesita más energía térmica”.

Aunque la cota de Guri ha subido, aún no se puede celebrar nada, destaca Aguilar. “Ha subido porque opera a un 28 por ciento por debajo de su nivel firme de energía, eso es inédito en 48 años de operación comercial, Guri nunca había tenido que ser sometido a subproducir energía en épocas de lluvia para forzar al alza el embalse”.

Termoelectricidad, cuello de botella

El expresidente del SEN, Miguel Lara, recuerda que las condiciones de la termoelectricidad son claves para la superación de la crisis.

Datos oficiales del Ministerio de Energía Eléctrica hasta 2013 confirman que la capacidad instalada en generación térmica es mayor a la hídrica y que, si estuviese en funcionamiento, un 60 por ciento sería suficiente para atender la demanda en el país.

“Hoy Venezuela tiene más que suficiente capacidad de energía termoeléctrica para generar con combustibles y balancearlo con el uso de la hidroelectricidad y anular así el efecto de El Niño con ello debería tener menos dependencia del tipo de hidrología que se tenga”, expusieron el pasado 17 de abril los expertos eléctricos del Grupo Zuloaga.

Tal como pasó en 2010, cuando se implementó el racionamiento eléctrico en las industrias de Guayana, las condiciones operativas del SEN dificultan que las empresas recuperen su capacidad. De hecho, a seis años de aquella medida las fábricas operan 50 puntos por debajo del ritmo productivo de aquella época.

Lara considera que la puesta en servicio de algunas unidades en Tocoma permitiría contar con capacidad y energía para la total recuperación de todas las industrias básicas, “si ello fuera posible pues el daño causado por la inoperatividad es grande”.

La mora de cinco años en la entrega de la culminación de la Central Hidroeléctrica Tocoma, sin embargo, compromete el desarrollo. Fue prometida para 2012-2014 (10 turbinas con una entrada en funciones de tres por año) y ahora ha sido diferida para septiembre de este 2016 la entrada en funcionamiento de la primera turbina.

Su costo representa $12 mil millones versus su costo original de $2.7 mil millones (ídem Caruachi) debido a la inflación, las sucesivas devaluaciones, imprevistos y retrasos de los contratistas, han advertido expertos eléctricos.

De hecho, recientemente Provea y Transparencia Venezuela exhortaron al Ministerio Público y a la Contraloría General de la República a iniciar una investigación “oportuna y transparente que conduzca a la sanción de los responsables e impida que la impunidad sumerja en la oscuridad la vigencia de los derechos sociales en Venezuela”.

 

 

“Dirán que vencieron la crisis como lo dijeron en el pasado (Hugo) Chávez y Alí Rodríguez, lo cual nunca fue cierto y tampoco lo será en esta oportunidad”. Miguel Lara, exdirector de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis).       
           

Comportamiento

En las últimas semanas la cota del embalse de Guri ha subido su nivel de forma sostenida. Desde la primera semana de mayo, cuando llegó a sus niveles mínimos y de emergencia de 241,40 sobre el nivel del mar, hasta a la cota 428 m/snm.

En promedio, calcula Cardozo, el embalse ha crecido siete metros en 9 semanas, a razón de menos de un metro semanal.

Los meses venideros de julio y agosto son los de lluvias más intensas. Se prevé que los aportes al embalse se incrementen a un promedio de 10 mil metros cúbicos por segundo, más del doble del promedio de caudal turbinado de Guri, en condiciones normales de carga.

“Estos altos caudales le permitía subir la cota sobre los 15 cm diarios, algo más de un (1) metro/semana. Si dejan de racionar, subirá la carga, subirá el caudal turbinado y la rata de ascenso del embalse bajará un poco”.

En el mejor de los casos, entre julio y agosto la cota del lago pudiera subir unos 8 a 9 metros adicionales, con lo que la cota del embalse se ubicaría entre la 256 y la 257, para finales de agosto, asumiendo un período lluvioso normal.

A la vuelta de la esquina

A partir de septiembre y hasta finales de octubre, las lluvias continuarán, proyecta Cardozo, pero bajando cada vez más el promedio de los altos aportes del período anterior (julio-agosto).

En el mejor de los casos, prevé el pionero, el embalse subiría unos tres a cuatro metros adicionales para ubicarse cerca de la cota 260, a finales de octubre. “De allí en adelante, bajará en forma sostenida por seis meses, hasta finales de abril de 2017”.

Si no se toman medidas extraordinarias, como la entrada en servicio de plantas termoeléctricas hoy a un 25 por ciento de su capacidad, lo que pasará al final del próximo período de verano (abril de 2017) es una “repetición de lo que ya vivimos este año 2016, y cuidado si peor”.

“Dios ayudó al Gobierno en esta crisis, no creo que eso deba invocarse cada año. Dios dice ayúdate que yo te ayudaré”.

Para Cardozo si el Gobierno no incorpora unos 1.200 a 1.500 MW de potencia de plantas termoeléctricas en los próximos seis meses, la crisis se repetirá, con mayor severidad en el verano de 2017.

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