Viernes, 23 Febrero 2018 00:00

“El gobierno quiere elecciones pasado mañana porque sabe de la distancia entre la oposición y el pueblo”

 
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“No tiene ni propuesta ni protesta. No tiene ni pueblo. Defiende la supuesta legalidad de su ensimismamiento que lo aferra al poder” “No tiene ni propuesta ni protesta. No tiene ni pueblo. Defiende la supuesta legalidad de su ensimismamiento que lo aferra al poder”

Puede, sí, tener las instituciones secuestradas en su puño. Puede, además, controlar el dinero por la vía de la corrupción. Pero no tiene Nicolás Maduro, sentencia Jesús Chúo Torrealba, el poder: lo que tiene es, nomás, un botín, porque “el poder verdadero está en la calle”. Lamentablemente, ese poder real no es capitalizado por una dirigencia opositora cada día más ensimismada y aletargada que se entrega, a pasos agigantados, a una derrota histórica. ¿Todo perdido? Para nada, siempre y cuando ese poder, el de la calle, hegemonice la nueva plataforma unitaria.

@marcosdavidv

Lcapitulara entrevista ocurre en dos tandas, la verdad. Una, el martes 20 de febrero. La otra, el jueves 22. Jesús Chúo Torrealba, ex secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, periodista y, como le gusta llamarse, militante de base de la unidad, pierde contacto en la primera entrevista: la batería de su teléfono celular quedó sin carga. El miércoles es imposible lograr la comunicación. Y el jueves se restablece.

Hay una diferencia entre los dos días: el primero, la MUD, esa MUD que, acusa, ha sido desmantelada desde adentro, no se había pronunciado sobre la convocatoria a elecciones presidenciales que impuso la dictadura mediante sus poderes sumisos. Ya en la segunda conversación, sí. Aplaude que al fin se haya hecho. Pero falta, insiste: tanto falta, que la oposición está a las puertas de una derrota histórica. ¿Es reversible? ¡Claro! Pero mediante un cambio colectivo de conciencia. Y aquí comparte algunas de sus ideas mientras insiste en que Nicolás Maduro no tiene poder: “Él tiene el botín, pero el poder lo tiene la calle”.

- ¿Por qué el poder está en la calle? 

- Porque el poder que tiene Maduro es el poder del control institucional y el control de la violencia. El poder que emana de la soberanía, del consenso social, de la confianza de la gente, de la confianza en el dirigente, no lo tiene. No tiene ni propuesta ni protesta. No tiene ni pueblo. Defiende la supuesta legalidad de su ensimismamiento que lo aferra al poder. Así lo que va ocurrir el 22 de abril es una redundancia. Y por el otro lado, por el lado de la MUD, es quizás también una redundancia. Por fin la MUD habló, pero la exhiben cuando la necesitan por razones tácticas. La MUD fue implosionada y desmantelada desde adentro y le quitaron la posibilidad de tener una vocería congruente. Lo que hacen es exhumarla cuando les conviene. ¿Por qué hablan ahora de un frente amplio? ¿Porque tienen la súbita iluminación? Lamentablemente, las cosas no ocurren así. No es lógico pensar que los mismos liderazgos del años 2016 y 2017 estén destruyendo lo que se haya logrado y hayan tenido una epifanía. En esa reciente declaración anuncian actividades futuras para reclamar elecciones libres en 2018. Pero ya todas las organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron: academias, federación de trabajadores, estudiantes…

- Las ONG… 

- Las ONG… entonces, si la oposición partidista no se había pronunciado cuando ya se había pronunciado la sociedad civil, tenemos un poco más de lo mismo. Ahora, detrás del futuro, lo exigente de la situación hace claro que cualquier esfuerzo hace necesario la construcción de una nueva plataforma unitaria, llámala frente amplio o alianza democrática.

Ser o no ser 

- ¿En este momento no tiene razón de ser la MUD o, por el contrario, tiene toda la razón de ser? 

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- Hoy más que nunca tiene razón de ser dentro de una plataforma unitaria: se puede llamar MUD, Frente Amplio, Madre hay una sola… se puede llamar como sea, pero es lógico que tanto en lo social como en lo político, la decisión tiene que ser unitaria. Ahora, hay un tema crucial: ¿quién convoca a esa plataforma y quién la hegemoniza? Si es convocada y hegemonizada por los mismos actores que despilfarraron el año 2016, que construyeron tres derrotas terribles en 2017 y que llegaron tarde al rechazo del 22 de abril en 2018, si esos son los actores, lamentablemente va a nacer muerta. Tiene que ser un frente para la construcción de nuevas realidades y no para diluir las responsabilidades por los fracasos cometidos. Creo que los actores políticos, sociales, económicos, laborales y vinculados a la Iglesia tienen que actuar para quitarle la hegemonía de ese frente amplio a la franquicia político-partidista. Para que no se hable de liderazgos fracasados es importante que estos nuevos actores trabajen. La hegemonía se disputa no con comunicados, no con manifiestos, no dándole me gusta a una foto afortunada. La hegemonía se disputa con hechos y actos.

El próximo domingo cierra el lapso de inscripción de candidaturas para las presidenciales. Todos estamos de acuerdo en que en esa farsa de votación no se participa, pero en lo que no hay acuerdo es en cómo debe expresarse esa conducta. Hay quienes creen que la abstención contemplativa es una posibilidad. Pero estamos los que creemos en abstención activa y militante. Hay algunos que creen que eso podía manifestarse en un anticandidato que participe en el proceso y no en la participación. El tema es que no hay plataforma unitaria donde discutirlo. La política no se hace desde Periscope o para Facebook, sino desde la gente y para la gente.

Un ejemplo: tanto Venebarómetro como Datanalisis revelan que la cantidad de venezolanos que quiere votar es de 70 por ciento. La dirección opositora decide que la mejor reacción a ello es la abstención, respondiendo al criterio de las minorías que se expresan en redes sociales. Entonces, todas esas son discusiones de cara al futuro: o nos regodeamos en primitivismos elitistas o nos expresamos a través de la mayoría social que quiere cambio. 

- Con esta concentración de los poderes en un solo poder, ¿es posible un proceso electoral limpio en 2018?

- Ni aun logrando el milagro una unidad perfecta de aquí al 22 de abril es posible una victoria. El problema no radica solo en las condiciones técnicas, sino en condiciones políticas y sociales. De eso no quiere hablar la oposición porque la realidad, la verdad verdadera, es que el gobierno se empeña en hacer elecciones pasado mañana porque sabe que la distancia política entre el pueblo y la dirigencia opositora es abismal. De aquí al 22 de abril Maduro podrá poner como presidente del CNE a (Luis) Almagro (secretario general de la OEA), y de todas maneras tendría todas las ganar porque la trampa estructural, el carné de la patria y el desprestigio del liderazgo opositor desmoralizan a la base social de la oposición y hacen que esa mayoría social sea minoría política.

Ni muy muy… 

- Pase lo que pase, entonces, hay madurismo para otro periodo.

- No, no. Lo que hay que hacer es trabajar de manera consistente para lograr mejores condiciones técnicas y para cambiar en la base de la pirámide las condiciones políticas. Si aquí se produjese una victoria electoral del madurismo, no creo que haya madurismo para rato porque la criatura autoritaria muta. Por ejemplo, esto no se parece en nada a lo que era el chavismo. Y no se trata de que le hayan caído a palos a Luisa Ortega o de que se hayan dado cuenta de que Rafael Ramírez era ladrón, no, sino de que hay una nueva recomposición interna no solo en los rostros sino en los métodos de saqueo. En la farsa del 22 de abril puede ganar Maduro, pero no es garantía de que siga allí dentro de esa misma realidad dos o tres años más. No creo que aquí vaya a haber un proceso de estabilización de la dictadura: vivimos un proceso de hiperinflación en medio de un crack social impresionante con una destrucción de las instituciones y esto no tiene cómo sostenerse. Estamos, utilizando términos de la lexicología marxista, en una etapa prerrevolucionaria. 

- Hay quienes ven en la unificación de las presidenciales y las legislativas y su eventual retraso un síntoma de acorralamiento del régimen. ¿Cómo lo ve?

- Creo que el porqué de las elecciones múltiples es un efecto portaviones versus el efecto carreta, como lo describe Aníbal Sánchez. El efecto portaviones es utilizar un liderazgo poderoso para llegar al poder. En el efecto carreta, como el liderazgo es tan pesado, tan malquerido, entonces hay que poner todos los caballitos que se puedan para que arrastren la carreta. Por eso creo que se convoca esta mega elección. Es ingenuo pensar que llevar las elecciones a junio es una victoria. Si hacer una elección el 22 de abril es discutible, hacer una megaelección en julio es imposible incluso para el chavismo. Entonces, el ofrecer la postergación de esto para junio no es pan y zanahoria: es puro palo. El tema de fondo sigue siendo político y social. 

- Un ejercicio manido: de continuar este panorama, ¿cómo llegaremos al 31 de diciembre de 2018?

- No, chico, si ahorita nadie puede imaginarse ni el 23 de abril. Desgraciadamente no es factible porque no hay modelo de estimulación. Para que el 31 de diciembre de 2018 se parezca más al 31 de diciembre de 2015, tendríamos que tener el 23 de abril una nueva plataforma unitaria trabajando por la gente en una acción con contenido político y reinventar el contenido de la calle. Cuando comencé en 2014 a asumir la tarea ejecutiva de la MUD, me preguntaron cuántas marchas íbamos a hacer y les dije que no íbamos a hacer marchas sino que íbamos a hacer 50 mil acciones de calle: los casa por casa. Esa es la calle que importa, y con el casa por casa ganamos el 6 de diciembre de 2015. El 23 de abril tiene que haber una plataforma unitaria y ya ni siquiera es casa por casa: hay que luchar mercado por mercado, panadería por panadería y sede del CLAP por sede del CLAP: en todos aquellos escenarios de lucha del pueblo venezolano. Eso es lo que hay que hacer. Y si eso se hace bien y con carácter pacífico, entonces quizás podremos poner un muro de contención a la desesperanza.

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