Opinión

El socialismo no resiste el mínimo análisis de viabilidad. Venezuela es la última de las desgracias que han provocado los enemigos de la libertad. Porque el socialismo no termina siendo lo que promete. No nos hace iguales, nos reduce a la servidumbre.
Ese informe es una forma de decir no que el régimen de Nicolás Maduro está desnudo, sino una forma de mostrar que los que están desnudos son los gobiernos y países que apoyan la dictadura venezolana, los que se abstienen.
La Alta Comisionada, siguiéndose por las reglas de la normalidad, espera que el represor criminal “adopte las medidas necesarias”, enmendándose y corrigiendo sus desviaciones, más propias de enfermos mentales extraños a toda idea de misericordia.
La reconstrucción de Venezuela pasa de forma inexorable por la reconstrucción de un sistema de derechos humanos. Y desde sus propios cimientos. En ese sentido, los derechos humanos no son negociables.
Ratificamos nuestro apoyo, honesto y sincero, a Guaidó como presidente interino de la República y de la Asamblea Nacional y la decisión de acabar definitivamente con la usurpación que han mantenido Maduro desde el Ejecutivo y de Diosdado Cabello desde la “constituyente” inconstitucional que preside.
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