Opinión

La agresión física, asesinatos, robos, incursión en los hogares, chantajes, son expresiones mayores que van de la mano de la mala contesta, el sarcasmo y la ironía como método de desestimar la otredad.
El espectáculo no requería de mucha pirotecnia tecnológica, ni juegos de luces que atrapara el interés del público. Un recitador, llamado en este caso galeronista, acompañado de un exiguo pero sonoro conjunto de músicos.
De tal suerte, que su generación y la mía -con muchas más razones- vive con un pie afincado en el libro de papel, con su carátula que anuncia y seduce, con esas páginas que podemos oler y acariciar amorosamente, mientras sólo tenemos ojos para esos textos que nos hacen amar u odiar.
Ser un escarrastrao no es pecado, en lo absoluto, es una manera liberal de vivir sin ataduras, permisada por la nomenclatura, en algunos casos requisito de la oligarquía reinante.
El muchacho que estaba comiendo basura había tenido una casa donde le habían enseñado a no ensuciar, a que la calle es una extensión de nuestros hogares. Pensé en su mamá. Pensé que merecía un futuro que aquí, en lo inmediato, no iba a tener. Y deseé que se fuera para otro país.
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