Opinión

La novela ha sido interpretada tanto como una sátira de los intentos comunistas por crear al hombre nuevo y como una crítica a la eugenesia.
Con relación a los presos políticos, confieso que no se me quitan de la mente. Quizás por haber sido uno de ellos y estar aún, contra toda norma y la misma sentencia condenatoria de la que fui objeto.
En Venezuela hay gente maravillosa, trabajando desde ya en la reconstrucción del país. Eso tiene que llenarnos de esperanza. Muchos se sorprenderán de cuán cerca están esas cosas bellas. Sólo hay que enfocarse en encontrarlas.
El sostenimiento de los principios democráticos exigía no sólo de cambios económicos, sino y por sobre todo de reformas constitucionales y de base, articuladas a las realidades distintas y en ebullición.
Maduro no puede, ni sabe, ni muchos menos quiere distanciarse de Castro. Si no entendemos esto, me parece que no entendemos nada.
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