Opinión

Mucho se ha dicho que en nuestra ciudad no es posible que prenda la poesía por ser esta un territorio de empresas, comercio y hormigón, pero ello no es argumento ni excusa.
Me encantaría ser narradora deportiva de una Venezuela convertida en un campo de fútbol.
Resulta que ahora el Lava Jato, considerado uno de los mayores casos de corrupción que se conocen, está viciado de nulidad. Que todo fue un plan pergeñado por el juez superestrella Sergio Moro para meter preso a Lula.
Mike Pompeo demuestra la búsqueda de logros contundentes que contribuyan a impulsar la libertad y la democracia en Venezuela.
Esta ignominia llamada “sucialismo del siglo XXI” y sus acólitos adláteres nos pusieron a mendigar gasolina, comida, medicinas, salud, y a exponer lo más hermoso y rico que puede tener una nación: su dignidad.
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