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A un año de las protestas de 2017, madres de expresos políticos recuerdan la agonía que pasaron al tener a sus hijos detenidos arbitrariamente y sin garantías de respeto a sus derechos humanos. Maltratados, juzgados por tribunales militares, enviados a la cárcel de El Dorado, enfermos de paludismo, forman parte de los casos de estudiantes que fueron privados de libertad por protestar: es otra de las aristas a la luz de los doce meses de aquellos días de gestas de calle pero, también, de las sombras que cayeron sobre muchas familias y sobre un país.

La diáspora venezolana crece. Un padre, el geólogo radicado en Guayana Noel Mariño, cuenta la odisea de su viaje por tierra a Boa Vista, a 12 horas de Ciudad Guayana, para acompañar a su hijo menor a partir desde Brasil a Chile.

Alrededor de su urna, los familiares de José Guerrero, de 6 años, insisten en que una atención médica adecuada y un diagnóstico más acertado lo hubiesen salvado. Pero los médicos no tienen dudas: la enfermedad que reapareció en Venezuela en 2016 y que ha matado a más de 20 niños, tiene otra víctima. Este deceso coincide con la publicación de un informe del Observatorio Venezolano de la Salud sobre el silencio cómplice entre el MPPS y la OPS sobre el avance de la enfermedad en el país.

Padres del grupo de estudiantes que estuvieron recluidos en la cárcel El Dorado cuenta su testimonio de lo que significó la arbitraria privativa de libertad y el hecho de no saber nada de ellos, por negárseles el acceso a las visitas.

“Es justo que haya una jalada de oreja de hijo a padre. Sí señores, a veces los hijos se convierten en los padres de sus padres”, dice la autora del artículo tras la publicación del video del hijo del defensor del Pueblo.

El joven condenó “la brutal represión por parte de los cuerpos de seguridad de la nación”, de la que él mismo fue víctima en la marcha de este miércoles hacia la Defensoría del Pueblo.

Martes, 22 Noviembre 2016 00:00

¿Sonríes aún?

Sin duda hijo mío, vivimos épocas de peligros inimaginables. Digamos que resulta peligroso todo lo que nos pueda separar de nuestro propio plan de vida. No solo las grandes tragedias sino los pequeños atajos. Hay que aprender a encontrar razones para sonreír. La alegría es la expresión de la esperanza activa y serena.

Familiares de personas que han muerto por causa de la violencia han desarrollado campañas y organizaciones para contrarrestar estos crímenes en Ciudad Guayana, una urbe que, como otras del país, busca sobrevivir a sí misma este 2 de octubre, Día Internacional de la No Violencia.

Un familiar de uno de los pacientes que esperaba en hospitalización sorprendió al atracador al desenfundar su arma en pleno robo. El delincuente salió corriendo y en las afueras del centro clínico fue herido.

 Querido hijo. Tienes nueve años. Juntos hemos estado por muchos días. Tres mil cuatrocientos cinco días de intensa convivencia. Estamos inmensamente felices de tu época.

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