A Víctor Manuel, de 18 años, lo encontraron decapitado. Su cabeza estaba incrustada entre las rejas de una casa de la invasión La bendición de Dios, ubicada en Ciudad Guayana, la novena urbe más violenta del mundo. Este relato es el primero del capítulo Bolívar de Monitor de Víctimas, un proyecto para sensibilizar acerca de la violencia que ha favorecido la inacción de un Estado cómplice.

La autopsia reveló que la causa de la muerte del expolicía Oscar Pérez y de otros cinco miembros del grupo que se alzó contra el gobierno de Nicolás Maduro fue por ‘impacto de un proyectil en la cabeza’, convalidando la tesis de la ejecución extrajudicial. Pero allí no cesan las violaciones y los abusos. Los dolientes de los asesinados experimentaron este sábado más sufrimiento ante los impedimentos del Estado para garantizar los actos velatorios que la familia considere pertinente y la sepultura correspondiente.

El candidato a la gobernación de Bolívar, pese a que no se medirá en las primarias de la MUD, recrimina la solicitud de inhabilitación para sus también contrincantes, Andrés Velásquez y Francisco Sucre, acotando que esto demuestra la poca disposición del gobierno a un diálogo.

Eduardo Orozco, de 19 años, estaba en una manifestación en el distribuidor Bellas Artes, de la localidad larense. Testigos apuntan que la Comisión Nacional Antiextorsión y Secuestro dispersó la concentración a balazos.

En una casa del sector Manoa, en San Félix, la acritud es el sentimiento que habita ahora. Esa acritud se instaló allí hoy hace un mes. Un joven de 22, hijo del medio, un futuro doctor, un emprendedor culinario y entusiasta de siempre, es hoy recuerdo. Fue víctima de la represión cuando la GNB y la Policía del estado Bolívar violaron la autonomía universitaria de la UDO vuelta un campo de guerra y desmembraron una familia. Así se vive ahora en la casa de Augusto Puga.

Viernes, 23 Junio 2017 00:00

“Yo era el corazón de ese muchacho”

La periodista y escritora bolivarense Albor Rodríguez reconstruye en un texto del portal La vida de nos la lucha desesperante de los médicos para salvar la vida a Augusto Puga y de la resignación angustiante cuando supieron que ya nada podía hacerse. Esta es la historia de dos horas asfixiantes de aquel 24 de mayo en el hospital Ruiz y Páez.

“El Ministerio Público está a la orden de la ciudadanía, de las instituciones del Estado y de los actores políticos y sociales para recibir todas las denuncias”, aseguró Luisa Ortega Díaz en el comunicado.

El hombre de 53 años recibió varios tiros en distintas partes del cuerpo y de igual forma intentaron incendiarle la vivienda.

El hombre fue detenido la noche del sábado por funcionarios de la Policía del estado Bolívar (PEB), adscritos al Centro de Coordinación Policial (CCP) Cachamay, en Castillito, Puerto Ordaz.

El hallazgo fue la mañana de este lunes a 120 metros de donde ambos hombres vivían. Estaban en un área abierta cubierta de maleza. Ambos sufrieron heridas por arma de fuego.

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